| Historia |
Uno de los aspectos fundamentales de las Reservas de la Biosfera es la relación del hombre con el territorio y su utilización de manera respetuosa en un equilibrio beneficioso para el mantenimiento de la población humana y la conservación del medio natural. En el caso de la RBSF este echo se comprueba desde tiempos ancestrales manteniendo una armonía perfecta a lo largo de los siglos entre los distintos pueblos que han habitado la comarca y el espacio que han utilizado para su desarrollo.
Es un territorio poblado desde el Neolítico, dónde los asentamientos humanos se suceden a lo largo de los siglos con la importancia de pueblos como los romanos, visigodos y musulmanes. Para llegar a la configuración de los asentamientos y la trama social de las Sierras de Béjar y Francia, han tenido que darse numerosas sucesiones de pueblos y tradiciones. Una de las más significativas es sin duda la repoblación que llevan a cabo Alfonso VI y Raimundo de Borgoña repoblando el centro de la península. Fueron numerosos los franceses que aquí se asentaron descendiendo por tanto de aquí numerosas acepciones lingüísticas (Sierra de Francia, Peña de Francia…).
En tiempos más actuales, más concretamente durante la primera mitad del siglo XX, hubo un aumento significativo de la población fruto de la estabilidad del medio agropecuario y el poderío de las industrias textiles de la zona. Hoy en día, tras un despoblamiento acusado debido a la emigración campo-ciudad de los años 60, se mantienen artesanías y actividades agropecuarias, sin que tengan la importancia que tuvieron en años pasados. Pero por otra parte, el territorio se adapta a los nuevos tiempos con productos de calidad y el valor del medio natural y las tradiciones como recurso turístico
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